El Palacio Ducal de Gandia, símbolo del poder Borja

Conocido también como Palacio de los Borja, a partir del establecimiento de una rama de la familia en 1485, su origen se remonta a siglo y medio atrás, a la época de los duques reales de la Corona de Aragón. Junto a la colegiata, es el edificio más notorio y antiguo de la ciudad, sobrio ejemplo del gótico civil.

Los jesuitas, a su vuelta tras la expulsión de 1767, recuperaron la casa natal de san Francisco de Borja, tercer general de la orden y cuarto duque de Gandia, y convirtieron el palacio en noviciado, residencia y museo hagiográfico entorno a la figura del noble jesuita y santo.

Actualmente la edificación también está equipada con el Espacio de las Emociones, una sala multimedia que muestra al visitante los episodios fundamentales de la historia del Ducado de Gandia, de mayor poder y esplendor: como cuna de los “Clásicos” de la literatura del Siglo de Oro Valenciano (siglo XV) y de los duques Borja.

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La fortaleza inexpugnable de Xàtiva

Declarado Monumento Nacional en 1931, no es un simple castillo, sino todo un sistema defensivo que protegía por la parte sur la ciudad de Xàtiva. Dos fortalezas, el Castillo Mayor y el Menor, situadas frente a frente, se encaraman en dos picos de la sierra Vernissa, unidas por potentes estructuras militares. Desde ellas bajan las murallas que encerraban la ciudad altomedieval, a las que más tarde se añadió un segundo circuito para abarcar lo que hoy es el centro histórico.

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Los Borja en Xàtiva

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XÀTIVA: Ciudades de Historia y Leyenda

Pocos lugares, como Xàtiva, pueden presumir de un legado tan extenso y de una larga nómina de personajes ilustres. Esta ciudad eterna guarda la huella de diversas civilizaciones que dejaron su cultura, su patrimonio y su historia. La panorámica de la ciudad descubre a lo lejos la silueta de su castillo y de unas murallas que descienden por la montaña abrazándola. A sus pies, su centro histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1982, se abre en un entramado árabe de callejuelas, en las que se suceden iglesias, conventos, palacios y fuentes monumentales… Testigos mudos de asedios y revoluciones, de leyendas y costumbres ancestrales.

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