La fortaleza inexpugnable de Xàtiva

Declarado Monumento Nacional en 1931, no es un simple castillo, sino todo un sistema defensivo que protegía por la parte sur la ciudad de Xàtiva. Dos fortalezas, el Castillo Mayor y el Menor, situadas frente a frente, se encaraman en dos picos de la sierra Vernissa, unidas por potentes estructuras militares. Desde ellas bajan las murallas que encerraban la ciudad altomedieval, a las que más tarde se añadió un segundo circuito para abarcar lo que hoy es el centro histórico.

Desde lo alto del castillo se divisan la ciudad y el llano de la ribera del Júcar, al norte; al sur, las tierras de secano y las sierras Grossa, Mariola y Benicadell; la frontera con Castilla al oeste; y al este, con buena visibilidad, se intuye el mar mediterráneo. A causa de esta estratégica situación, cartagineses y romanos ya se disputaron la fortaleza Menor, la edificación más antigua, de origen ibérico. Tras ellos, visigodos, bizantinos, musulmanes, aragoneses, castellanos y franceses aportaron su cuota de destrucción o de restauración. Los monarcas cristianos convirtieron Xàtiva en la plaza fuerte que defendía el paso desde Castilla a la capital del reino, y su fortaleza en prisión de estado de la Corona de Aragón, desde el siglo XIII hasta el siglo XVI, renovando su uso durante la Guerra de Sucesión.

Esta función dentro del Reino de Valencia le valió la consideración de ser una de las mejores fortalezas, no sólo de la Corona de Aragón, sino de toda la Península. Resultaba inexpugnable para sus enemigos, ya que por el lado de Bixquert los dos castillos estaban protegidos por los acantilados de la sierra Vernissa, mientras que por el otro los atacantes se enfrentaban a un juego de murallas. La ciudad estaba protegida por una muralla principal, la cual, a su vez, se resguardaba en diversas murallas secundarias. Además, una última dificultad trababa el camino a los enemigos de Xàtiva: la existencia de ambos castillos, una ventaja más para el resguardo de sus defensores. Como enclave geográficamente y militarmente privilegiado, el Castillo de Xàtiva fue una pieza importante durante la Guerra de la Unión y la de los dos Pedros con Castilla, así como decisivo en el conflicto de las Germanías y en la Guerra de Sucesión.

Por la moderna Torre del Homenaje se sube al Castillo Menor, del cual sólo quedan las fortificaciones perimetrales y las puertas. Hacia poniente, el Castillo Mayor fue obra musulmana, con planta alargada y trazado desigual. Ampliada y rehecha después de la reconquista cristiana, son presentes los arcos apuntados y las ventanas góticas geminadas. En esta zona se hallan la plaza de armas, la residencia actual, la Puerta del Socorro (siglo XIV) y la capilla, la edificación que ha pervivido más completa, mandada a levantar en 1435 por la reina María, esposa de Alfonso el Magnánimo. La Capilla de la Reina es un edificio de pequeñas dimensiones, con una portada gótica bajo alfiz y unos arranques de bóveda de crucería. En su interior se colocó, hace unas décadas, el sarcófago que contiene los despojos del conde de Urgell, pretendiente a la Corona de Aragón en el Compromiso de Caspe, preso en los calabozos contiguos, donde murió.

La parte más elevada de la fortaleza la ocupa la Sala del duque de Calabria, virrey de Valencia, donde estuvo prisionero a principios del siglo XVI. Guerras y terremotos hicieron desaparecer casi por completo estas dependencias, de las que subsiste una ventana.

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