XÀTIVA: Ciudades de Historia y Leyenda

Pocos lugares, como Xàtiva, pueden presumir de un legado tan extenso y de una larga nómina de personajes ilustres. Esta ciudad eterna guarda la huella de diversas civilizaciones que dejaron su cultura, su patrimonio y su historia. La panorámica de la ciudad descubre a lo lejos la silueta de su castillo y de unas murallas que descienden por la montaña abrazándola. A sus pies, su centro histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1982, se abre en un entramado árabe de callejuelas, en las que se suceden iglesias, conventos, palacios y fuentes monumentales… Testigos mudos de asedios y revoluciones, de leyendas y costumbres ancestrales.

SU HISTORIA

La capital de la comarca de La Costera, al sur de la provincia de Valencia y en el centro de las comarcas centrales, se ubica en la confluencia de las últimas estribaciones de los sistemas Ibérico y Penibético, dejando un pasillo natural que asciende desde las llanuras litorales a la meseta castellana. Por esta peculiaridad física se convirtió en un paso estratégico, de control de rutas.

Los hallazgos del Paleolítico Medio de la Cova Negra atestiguan la presencia de los primeros moradores de la zona, aunque la ciudad en sí se remonta a la cultura Ibérica en el siglo V a.C., conservando su topónimo (Saiti) y su núcleo original en el lugar donde se emplaza el Castillo Menor.

Con la romanización Saitabi llegó a ser un importante núcleo comercial, por su situación junto a la Vía Augusta y por su producción textil. Durante el Bajo ImperioSaetabis se convirtió en sede episcopal y tuvo presencia en los Concilios de Toledo, ya en época visigoda (siglos VI y VII).

Tras la conquista musulmana en el 711, Medina Xáteba se fortificó y ganó importancia como plaza fuerte, sirviendo de refugio en 1094 a las tropas derrotadas por el Cid en la batalla de Cuart. En el siglo XIII era cabeza de un pequeño estado musulmán, que abarcaba desde el río Júcar por el norte hasta Biar por el sur. Destacó por ser un floreciente centro cultural, cuna del papel en Europa, en el que habitaron poetas y eruditos, con una avanzada ingeniería del agua que le valió el apelativo de ciudad de las mil fuentes. 

Jaime I conquistó la ciudad en 1244. Bajo el dominio cristiano, Xàtiva obtuvo el  título de ciudad en 1347 gracias a Pedro IV y se convirtió en la segunda más importante del Reino de Valencia. A finales del siglo XV, su función administrativa se extendía sobre un extenso término municipal y ampliaba su gobernación hasta Jijona y Villajoyosa, con una extensión total de 4.750 kilómetros cuadrados. Con todo, su relevancia comercial se vio perjudicada por el descenso demográfico que supuso la expulsión de los moriscos, junto por la crisis económica y las diferentes epidemias de peste que se sucedieron a mediados del siglo XVII.


Durante la Guerra de Sucesión
, Xàtiva tomó partido por el archiduque Carlos, y padeció duros asedios por parte de las tropas borbónicas. Tradicionalmente se dice que la ciudad ardió durante ocho días. Aunque la mayor afrenta para la ciudad fue la desmembración de la antigua gobernación, la merma de funciones civiles y la negación de su condición de ciudad histórica, reflejado en el cambio de su nombre por el de Colonia Nueva de San PhelipeSan Felipe (en 1811 las Cortes de Cádiz restituyeron su nombre original).

Demográficamente, la ciudad fue recuperándose a lo largo del siglo XVIII, lo que además promovió nuevas obras y reformas en la ciudad. Con todo, la desamortización, que vació muchos conventos y abolió los señoríos, conllevó el éxodo de medio centenar de familias nobles. Además, la economía comenzó a deteriorarse a finales del siglo XVIII y durante el XIX, al quedar fuera del nuevo Camino Real de Madrid a Valencia y al desaparecer su industria textil casi por completo. A mediados del siglo XX la población comenzó a aumentar de manera más constante, debido al éxodo rural y la especialización de Xàtiva como ciudad de servicios.

Actualmente, exhibe orgullosa la trascendencia de su pasado, con su abundante patrimonio histórico y artístico, y con su larga nómina de personajes ilus­tres de todas las épocas, entre los que se encuentran los santos, obispos, cardenales y papas de la familia Borja, artistas como José Ribera “El Españoleto”, eruditos, literatos, descubridores e inventores como Francisco de Paula Martí, inventor de la taquigrafía y la pluma estilográfica.

LA TODOPODEROSA FAMILIA BORJA

Su apellido, más conocido por su grafia italianizada Borgia, fue y sigue siendo símbolo de oscuras leyendas, repletas de crímenes, conspiraciones y luchas por el poder. La que fuera una de las familias más influyentes del Renacimiento tiene su origen en Xàtiva, a la que el patriarca Domingo llegó procedente de Aragón tras participar en la conquista del Reino de Valencia junto a Jaime I.

Para conocer la huella de la familia con más renombre de la ciudad, que llegó a gobernar la Iglesia Católica por dos veces en menos de medio siglo, hay que introducirse en el ambiente urbano y recorrer los edificios relacionados con sus distintos integrantes, desde los propios Papas a otros componentes del linaje Borja.

Ruta de los Borja en Xàtiva

La fortaleza inexpugnable

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