Morella. Pueblos con Encanto

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España se sitúa entre los primeros lugares del mundo en importancia patrimonial. Una riqueza de patrimonio que no sólo se encierra en las grandes ciudades, con sus museos, catedrales o edificios civiles. Recorriendo el país, el viajero se sorprendre al encontrar en pequeños núcleos de población edificaciones monumentales, de alto valor artístico. Y es que gran parte de la arquitectura románica de España se encuentra en estos lugares.

Son pueblos que perdieron su pasado esplendor pero que conservan un gran patrimonio, envuelto en bellos y tranquilos paisajes que los hacen muy atractivos, para el turismo cultural y activo, o simplemente para la desconexión y el descanso.

Nuestra primera parada es Morella, en la comarca de Els Ports (Castellón).

La panorámica de Morella es impactante: un recinto amurallado situado en lo alto de un cerro, sobre el que sobresalen las agujas de sus iglesias y el imponente castillo. Fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1965, por su pasado histórico, convirtiéndola en una población de gran atractivo turístico y monumental.

Porque Morella exhibe una historia antigua e ilustre. En su comarca se hallaron numerosos restos arqueológicos y se conservan las pinturas rupestres de Morella la Vella, de estilo levantino y que corroboran la presencia del hombre prehistórico en estas tierras. De hecho se considera que fue uno de los primeros pueblos asentados en la península Ibérica, datando su fundación en el periodo eneolítico, entre el 2500 a. C. y el 200 a. C.

La fisonomía de esta población se justifica porque siempre ha sido un lugar estratégico, que atrajo a las diferentes civilizaciones que se asentaron en ella a lo largo de los siglos, hasta ser integrada en la frontera entre el reino de Valencia y el reino de Aragón en el siglo XIII. Morella forma un semicírculo sobre las laderas sur y este de una empinada colina. Tiene dos tipos de calles: las que siguen las curvas de nivel en un plano horizontal y las que las cruzan trepando cuesta arriba, a veces formando escalinatas.

MONUMENTOS CIVILES

Castillo y Murallas
Domina Morella sobre una muela de 1.070 metros de altitud, sobre la que se enroca y de la que parece una prolongación. De hecho, el peñón es ya una fortaleza natural por sí mismo y la construcción del castillo se vio condicionada por lo abrupto del terreno, al que se iban adaptando los muros de la fortaleza. La primera construcción documentada es de época romana, si bien a lo largo de la historia ha sufrido numerosas intervenciones por parte de visigodos, musulmanes, aragoneses y españoles, dándose la última de ellas en el siglo XIX. El conjunto defensivo consta de tres recintos amurallados concéntricos. El anillo exterior alberga la entrada y el palacio del gobernador; el segundo, las baterías de artillería; y el central, el castillo propiamente dicho. Durante las guerras carlistas fue atacado por las fuerzas liberales, dañando seriamente la fortaleza.

La muralla, que rodea por completo la ciudad, fue levantada durante el reinado de Pedro III, entre el 1324 y el 1330, sobre las antiguas defensas del siglo XI, dañadas por las tropas del Cid durante el asedio al que sometió la ciudad en el 1084. Con catorce torres y seis puertas (de Sant Mateu, de Sant Miquel, dels Estudis, del Rei, de Forcall y de la Nevera), mide 2.500 metros de perímetro, tiene una altura media de 10 metros y unos dos metros de grosor; está almenada y dispone de saeteras. Se declaró Monumento Histórico en 1931, junto a la Iglesia Arciprestal, y en 1934 se decidió destruir una parte para facilitar el acceso rodado al centro urbano.

Puertas y Torres de la Muralla

La mayoría de las puertas de la muralla de Morella son de planta cuadrilátera (de Forcall, de los Estudios, del Rey) o rectangular (de San Mateo) y datan su construcción del siglo XIII. Cuentan con dos pisos superiores y una planta baja con acceso a pie de calle. Algunas de ellas fueron reforzadas o reformadas en el siglo XIX durante las guerras carlistas (de los Estudios y de San Miguel).

La Puerta Ferrissa era antiguamente una puerta de madera, forrada en hierro, para que el enemigo no pudiera romperla ni prenderle fuego con facilidad. Desde esta zona comienza una rampa con dos puertas más hasta el acceso principal, formando una estructura defensiva.

La Puerta de la Nevera está formada por dos torres gemelas unidas por un doble arco ojival, también utilizado en la Puerta del Rey, que debe su nombre, según algunos historiadores, al rey Jaime I, puesto que habría entrado a la ciudad por ésta.

En cuanto a sus torres, la mayoría cuenta con tres alturas (planta baja más dos pisos), excepto las Torres de San Miguel, que tienen cuatro. Las hay de planta octogonal (Beneyto y de San Miguel), cuadrilátera (Torrevieja, de Alós, de la Fuente y del Panto o del Burdel), circular (Redonda), hexagonal (de Fredes) y pentagonal (de la Pólvora). El estado de conservación varía en cada una de ellas: las hay restauradas y otras se encuentran en ruinas, conservándose sólo algunos elementos (Torre Zeloquia o del Homenaje y de la Pólvora).

La Torre Zeloquia o del Homenaje fue construida en época musulmana, durante el siglo XI y posteriormente reformada con la llegada cristiana. Por su altura, rematada con un tejado, era lo primero que se veía de Morella desde la lejanía. Sus habitaciones fueron las estancias personales de Jaime I. Fue destruida en 1813, durante la Guerra de la Independencia.

Las Torres de San Miguel son dos torres gemelas unidas en la parta alta por un puente de piedra y conforman la Puerta de San Miguel, entrada principal de la ciudad. Actualmente se pueden visitar sus pisos interiores y desde ellas se realiza un trayecto por el paseo de ronda de la muralla, hasta la Puerta de la Nevera.

Calle Blascó de Alagón y Judería
En esta calle se concentra la vida económica y social morellana, porque la mayoría de comercios y restaurantes de la ciudad se encuentran en esta zona. Destaca, por una parte, el tramo porticado con columnas de piedra donde se sitúa, desde tiempos de Jaime I, el mercado semanal. Por otra, las numerosas casas blasonadas, ya que Morella conserva muchas de sus antiguas construcciones solariegas. Junto a Blasco de Alagón se encuentra el barrio de la Judería, que mantiene el entramado típico de los enclaves judíos.

Casas y palacios

Se trata de una serie de casas y palacios, construidos entre los siglos XV y XVIII, que se han restaurado y adaptado a nuevas funciones:

Ayuntamiento (siglo XIV). Edificio gótico, cuya fachada data del siglo XVII. En su interior destacan las salas del Consejo y de la Justicia, que conservan su estructura medieval. La cárcel y calabozos de la época se ubicaban justo debajo de la sala del Justicia, pero actualmente no se visitan por albergar dependencias municipales.
Palacio del cardenal Ram (siglo XVI). Actualmente es un establecimiento hotelero, con una espectacular cornisa de estilo aragonés. Perteneció a la ilustre familia aragonesa-morellana de los Ram, dedicada a las armas, el comercio, el derecho y a la Iglesia.
Casas de Piquer y de los Estudios. Dos grandes edificios renacentistas del siglo XVI, con imponentes balconadas, presiden la entrada a la Plaza de los Estudios, donde se ubicaron diferentes aulas de estudio desde la época medieval hasta el siglo XIX. Además, en la fachada de esta casa señorial se encuentra un testimonio de época romana: una lápida dedicada al dios Júpiter.
Palacio del Marqués de Cruïlles (siglo XVI). Con grandes ventanales en su fachada, perteneció al Marqués de Cruïlles y fue sede del centro carlista en el siglo XIX. Actualmente alberga un pub-museo de ocio nocturno.
Casa Ciurana (en la cuesta de Sant Joan). Edificio gótico construido entre los siglos XIV y XV, perteneció a la familia noble de los Ciurana y se alojó el rey Fernando de Antequera en 1414.
Casa de la Cofradía de Labradores (calle de la Cofradía). Data del siglo XVII y es la sede de reunión de los masoveros de Morella. La Cofradía fue fundada en el siglo XIII, siendo la más numerosa, por el peso que tenían en la economía de la época.

Acueducto de Arcos de Santa Lucía

Actualmente se conservan dos tramos de datación diferente: el tramo más cercano a Morella es del siglo XIV y el más alejado del XIII. Se trata de una considerable obra de ingeniería civil gótica, que se diferencia del romano por ser más esbelto y poseer arcos de medio punto. Transportaba el agua desde las montañas cercanas a Morella, salvando los desniveles del terreno, hasta la Plaza de la Fuente, donde la población se abastecía.

MONUMENTOS RELIGIOSOS

Iglesia Arciprestal de Santa María la Mayor
Es tal vez el templo gótico más bello de la Comunidad Valenciana, declarado Monumento Histórico de Interés Nacional en 1931, y de visita imprescindible para los amantes del arte. Fue construida en el siglo XIII, con planta basilical, dividida en tres naves de arcos ojivales. Reúne en la misma fachada dos pórticos de gran belleza escultórica: la Puerta de los Apóstoles y la de las Vírgenes. Su extraordinario coro del siglo XV, sobre cuatro columnas, es obra de Pere Segarra. En la parte posterior del coro se esculpe en forma de friso el Pórtico de la Gloria. También destacan la singular escalera de caracol para subir al coro, el altar mayor barroco, las vidrieras de l’Escola valenciana del siglo XIV y el órgano de Torull.

Real Convento de San Francisco
En el periodo de fundaciones religiosas, los Jurados de la Villa solicitaron en 1270 al rey Jaime I que sondeara a los franciscanos su interés por fundar un convento en Morella. Las obras de construcción del Claustro comenzaron en 1280 y la Iglesia se finalizó entre 1350 y 1360. Es un claro ejemplo del gótico catalán-valenciano, a la vez que típicamente franciscano, por su sencillez y austeridad. La Sala de Profundis o Capitular, del siglo XV, era el lugar donde velar a los frailes difuntos y cuenta con una pintura mural que aborda el tema medieval de la muerte.
En 1836 el convento fue desamortizado y se convirtió en 1840 en cuartel militar, sufriendo diferentes daños.

MUSEOS
Tiempo de Dinosaurios
Con una exposición permanente en la Capilla de la Comunión de la Iglesia de San Miguel, muestra los restos fósiles de dinosaurios hallados en la zona de Morella. El museo transporta al visitante a la época del Cretácico Inferior y permite conocer el hábitat y las especies que la poblaban.
Tiempo de Historia
En la Torre de la Nevera se dedican tres salas a la prehistoria, al gótico y al carlismo.
Tiempo de Imagen
La Torre de Beneyto expone fotografías de los siglos XIX y XX.
Museo Arciprestal
Alberga obras de pintura religiosa del siglo XVII, piezas de orfebrería, documentación diversa…
Museo “De Sis en Sis” Sexenio
Permite al visitante conocer el Sexenio, la fiesta más importante de Morella, que se celebra cada seis años desde 1673 en honor a su patrona, la Virgen de Vallivana. En la antigua iglesia de San Nicolás (siglo XIII), se muestra todo el folclore y la tradición entorno a esta fiesta, incluida la exposición de dulzainas “Gaites” que, junto a los tambores, acompañan las diferentes danzas que participan en el Sexenio.

GASTRONOMÍA

Comer en Morella es realizar un viaje a sabores de antaño, marcados por el calendario y por los productos de temporada más frescos. La producción de unas tierras idóneas para la ganadería, la caza, la agricultura de secano, la recolección de hongos y setas, así como la profusión de hierbas aromáticas del Mediterráneo (romero, tomillo, albahaca, salvia, espliego…), para la elaboración de guisos y carnes, así como aguardientes de propiedades medicinales. Pero, sin duda, son las trufas las estrellas de la cocina moderna de la zona. Se utilizan tanto en carnes rellenas (conejo y gallina), en revueltos y setas, como en la elaboración de aceites.

Cabe destacar:

Aceite de oliva del Maestrazgo, patés de aceituna, todo tipo de olivas.

Ollas, pucheros y estofados de carácter pastoril, platos en los que se funden carnes de caza con el ternasco local.

Cordero, ternasco trufado, “Tombet”.

Productos porcinos, embutidos, cecinas.

Caracoles, en guisos o aperitivos.

Croquetas morellanas, “Flaó” (empanadilla de requesón tierno).

Pan y repostería.

ARTESANÍA

La actividad artesanal más arraigada en Morella es la textil. Aunque ya quedan pocos “obradors”, talleres tradicionales, las mantas morellanas se vienen confeccionando desde el siglo XIII. Los visitantes podrán ser testigos de técnicas artesanales del siglo XIV y contemplar el funcionamiento de telares del siglo XVIII. Actualmente también se fabrican géneros de punto, telas, prendas de lana, cortinas y alforjas.

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